Sin duda, esta es una de las fotografías
panorámicas más antiguas que existen de Las Rozas. En ella, realizada desde la
parte alta de la Cuesta de San Francisco, podemos ver el pequeño casco urbano
que constituía el centro del pueblo, con la iglesia parroquial de San Miguel
Arcángel presidiendo el conjunto.
Por aquel entonces, Las Rozas pertenecía
al Partido Judicial de San Lorenzo de El Escorial y contaba con 300
edificaciones. Su población rondaba los 1.000 habitantes.
En ese año de 1901, el cargo de
alcalde lo ostentaba Vicente Bravo Palacios, con Gregorio Maroto de las Heras como
secretario, Jesús Salcedo Plaza como juez municipal y Cipriano Gallego Plaza en
el cargo de fiscal.
Existía un puesto de la Guardia
Civil al mando de un cabo.
El párroco era Eugenio Nedeo
Moya.
El médico, el doctor Federico
Toledo y, el farmacéutico, Antonio Álvarez.
Bautista
Hornado era el veterinario.
Como maestros de Instrucción
pública ejercían el profesor para niños Ambrosio Torija y la profesora para
niñas Bárbara Pérez.
Aunque la mayor parte de la
población se dedicaban a la agricultura y la ganadería, Las Rozas contaba con sus
pequeñas industrias y comercios:
Como carniceros figuraban Pablo
Bravo, Vicente Bravo, Manuel Riaza y Jenaro Velasco.
Al frente de las tahonas se
situaban Inocencio Bermúdez, Luis Bex, Placido Bravo, Adrián Plaza Cueva y Juan
Plaza.
Existían dos carpinterías, una de Maximiliano Cordovilla y otra de Ceferino Soria.
Había un constructor de carros
llamado Saturnino Cuadrado y una herrería de Matías Cuadrado.
Funcionaba un taller de pirotecnia,
a nombre de Francisco Vázquez.
Al comercio de tejidos se dedicaban
Cayetano González, Ceferino Soria y Luis Bex. Y como zapateros trabajaban
Anacleto Benito, Lorenzo Morán y Venancio Riaza.
Existían tres posadas, regentadas
respectivamente por Antonio de la Carrera, Mariano Palacios y Feliciana Plaza.
A la producción y venta de vino
se dedicaban Inocencio Bermúdez, Agustín Bravo Cueva, Vicente Bravo, Pablo
Bravo, Regino Esteban, Mariano Lázaro Ramos, Pedro Lázaro, Segundo Martín, Mariano Palacios y Manuel Riaza.
Las Rozas estaba bien surtida de tiendas
de comestibles, cuyos titulares eran Adrián Bravo Cueva, Pablo Bravo, Vicente
Bravo, Regino Esteban, Pedro Lázaro, Mariano Lázaro Ramos, Manuel Raza y Jenaro
Velasco.
El pueblo contaba con estación de
tren desde 1861, lo que facilitaba los desplazamientos a la capital. En 1901, el precio
del billete a Madrid variaba en función de la clase en la que se viajase: los billetes de 3ª clase
costaban algo menos de un real, los de 2ª clase en torno a 1,80 reales y los de 1ª clase unos 2,50 reales.
En 1901 todavía no había circulado
ningún vehículo a motor por Las Rozas, que se situaba en la confluencia de dos
importantes vías de comunicación, como eran la carretera de La Coruña y la
carretera de El Escorial, por las que, como su nombre indica, circulaban carros
y carretas, además de viajeros andando o a lomos de caballerías.
En general, era una vida esforzada
pero tranquila, marcada principalmente por los ciclos del año agrícola.
Muy a grandes rasgos, esa era la realidad que se vivía en Las Rozas de Madrid que aparece en esta fotografía de 1901.
Javier M. Calvo Martínez
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