En la primera fotografía, realizada hacia
mediados de los años 40 desde los jardines de la iglesia de San Miguel, en Las Rozas de Madrid, puede
verse parte de las calles Cándido Vicente, Lonja y Escalerilla recién finalizada su construcción.
En primer término, aparecen los
muros de mampostería de granito que conformaban los jardines aterrazados y
conectados por escalinatas que Regiones Devastadas diseñó en torno a la iglesia,
con sus características bolas de piedra apiconada a modo de remates decorativos.
También se aprecia alguno de los bancos hechos con losas de granito que existían
en ese primer tramo de jardín.
A continuación, las edificaciones
de la calle Cándido Vicente: a la izquierda se puede ver parte de lo que
con el tiempo se convertiría en despachos parroquiales,
salón de actos y vivienda del coadjutor, o sacerdote auxiliar; a la derecha,
una pequeña parte de la vivienda del párroco. Ambas construcciones con amplios porches
abalconados hacia la calle Lonja.
Un poco más allá, las viviendas situadas
en torno a la calle Escalerilla, manteniendo todos los elementos constructivos un
equilibrio de alturas y volúmenes para crear una perspectiva armónica con la
Plaza Mayor. Compartiendo ambos conjuntos arquitectónicos un estilo estético similar,
basado en el empleo del ladrillo visto para columnas, jambas, dinteles o verdugadas,
así como en el uso del revoco de tonos ocres en muros y fachadas. Tal y como se aprecia en
la fotografía, estas casas disponían también de grandes porches, pudiéndose ver
en uno de ellos a una niña de pie junto a un grupo de tres mujeres sentadas en
sillas, que aparentemente están cosiendo.
En último término, alguna
construcción dispersa en los amplios descampados que se extendían tras el
Ayuntamiento, a ambos lados de lo que hoy es la avenida del Doctor Toledo, con
la sierra de Guadarrama al fondo.
Poco a poco, diferentes
intervenciones irían transformando y desvirtuando este pequeño paisaje urbano. A principios de los 70 se realizaron reformas para convertir en despachos
parroquiales la que inicialmente había sido residencia del sacerdote coadjutor
(Don Eulogio cuando yo era niño), eliminando el porche, transformando el
antiguo patio en salón de actos y elevando parcialmente una altura del edificio
para destinarla a vivienda. Ya en los 80, la casa del sacerdote párroco
(que en aquel entonces era Don Jerónimo) se amplió con el cerramiento del porche y el
aprovechamiento de parte del patio para la construcción de un garaje. Intervenciones
que, no obstante, no llegaron a alterar en exceso la unidad del conjunto. Sin
embargo, a mediados de esa misma década, fueron demolidas algunas edificaciones de la calle Escalerilla para levantar un bloque de varias alturas que, a
pesar de haber pretendido cierto mimetismo visual en sus fachadas, supondría la definitiva ruptura
estética y volumétrica de esta peculiar secuencia urbana.
El proceso ha seguido agravándose hasta nuestros días, tal y como puede comprobarse en la segunda fotografía, realizada en 2026, con la sustitución del resto de antiguas casas por
grandes bloques de viviendas; la total remodelación de la primitiva residencia
del cura, añadiéndole una nueva altura; y el desmantelamiento de los jardines
aterrazados originales para la construcción de un aparcamiento subterráneo: eliminando zonas completas, transformando radicalmente otras, alterando la altura de los muros o cercenando alguna de las escalinatas, lo que ha dado como resultado unos nuevos jardines con una disposición asimétrica y descabalada, estropeando una de las más logradas y singulares actuaciones de Regiones Devastadas.
Javier M. Calvo Martínez
Fotografía histórica: Archivo personal de J. M. Calvo Martínez
Fotografía actual realizada por J. M. Calvo



