lunes, 2 de noviembre de 2026

PANELES EXPLICATIVOS EN LAS FORTIFICACIONES DE LA DEHESA DE NAVALCARBÓN:

 


Después de mucho tiempo avisando del mal estado en el que se encontraban los paneles explicativos de las fortificaciones de la Dehesa de Navalcarbón, comprobamos que, por fin, han sido renovados.
La iniciativa la ha llevado a cabo la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid (parece que el Ayuntamiento de Las Rozas, para cosas relacionadas con el patrimonio y la historia del municipio, ni está ni se le espera).
Nos alegra especialmente esta iniciativa, ya que la excavación arqueológica de las fortificaciones de Navalcarbón, y su posterior puesta en valor, surgió de un proyecto que la Asociación Histórico-Cultural Cierzo presentó en 2017 al Ayuntamiento de Las Rozas de Madrid, y, ante su total indiferencia, terminó interesándose por él la Dirección General de Patrimonio Cultural, integrándolo en el Plan Regional de Fortificaciones de la Guerra Civil 1936-1939 de la Comunidad de Madrid.




Los trabajos fueron dirigidos por los arqueólogos David Urquiaga Cela y Javier M. Calvo Martínez, interviniéndose en dos nidos de ametralladoras de mampostería, tres asentamientos de fusil ametrallador de mampostería, un observatorio blindado, un puesto de mando, dos nidos de ametralladoras de hormigón armado y otras estructuras auxiliares.
Tras los trabajos arqueológicos se realizaron una serie de intervenciones de restauración y acondicionamiento (limpieza de pintadas, consolidación de estructuras, accesos...), además de la colocación de 10 paneles explicativos, de cuyos contenidos también se encargó nuestra asociación. Finalmente, la Dirección General de Patrimonio Cultural incorporó la Dehesa de Navalcarbón en su oferta de Yacimientos Visitables.




Todo ello, permite poder disfrutar hoy de un cómodo recorrido por las fortificaciones de Navalcarbón, pudiendo interpretar adecuadamente el importante conjunto de arquitectura militar que se conserva en este agradable espacio verde.

domingo, 4 de octubre de 2026

AQUELLOS ENCIERROS


Pablo Gómez Bravo no era un fotógrafo profesional, pero entre los años 60 y 70 del siglo pasado tuvo la inquietud de recorrer con su cámara las calles de Las Rozas, pueblo en el que vivía, siendo capaz de captar multitud de momentos cotidianos en unas instantáneas que, hoy en día, constituyen un auténtico tesoro fotográfico, pero también histórico, cultural y sentimental para Las Rozas de Madrid.

No es la primera vez que recurrimos a sus fotografías. Ya en enero de 2025 le dedicábamos una entrada en este blog, titulada “DE LO COTIDIANO”, que podéis consultar pinchando aquí.

Y gracias a él, entre otras muchas estampas de un pueblo de Las Rozas que ya no existe, podemos contar con imágenes tan emblemáticas como la de la Cigüeña María, convertida desde hace tiempo en símbolo del municipio. 

Sin duda, creemos que sería necesario realizar un trabajo serio para recopilar, catalogar y preservar las muchas fotografías que, en las últimas décadas del siglo pasado, realizó Pablo Gómez Bravo sobre el día a día de Las Rozas.

Lamentablemente, el tratamiento que hasta la fecha ha tenido el Ayuntamiento con este increíble fondo fotográfico ha sido muy lamentable, perdiendo fotografías que le habían sido prestadas, utilizándolas sin señalar autoría y, en general, mostrando la más absoluta de las indiferencias por las mismas, tal y como suele ser habitual en todo lo que tiene que ver con la historia, el pasado y el patrimonio del municipio.

Aprovechando que estamos celebrando las fiestas patronales de Las Rozas, publicamos estas fotografías que Pablo Gómez Bravo realizó en los años 70. En la primera, que encabeza esta entrada, podemos ver la plaza de toros portátil que en aquellos tiempos se montaba en lo que hoy es la Plaza de España, con la silueta de la  iglesia de San Miguel destacando en el fondo, una estampa que dejó de ser posible hace ya mucho tiempo.

También publicamos algunos momentos de los encierros, cuando estos se celebraban cerrando el recorrido con autobuses  y camionetas, dejando libre el acceso a la Plaza Mayor, lo que provocaba llamativas y peculiares situaciones.




Fotografías, todas ellas, realizadas por Pablo Gómez Bravo y recopiladas en el magnífico libro “Apuntes para la historia de Las Rozas”, de José Ramón Sánchez Domingo, motivo por el que la calidad de las imágenes no es muy buena. 

sábado, 3 de octubre de 2026

CUANDO LOS ENCIERROS ERAN POR LA CALLE REAL



FIESTAS PATRONALES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL EN LAS ROZAS DE MADRID:

Cuando los encierros eran por la Calle Real y la plaza de toros se montaba en lo que hoy es la Plaza de España.

Fotografía de finales de los 60, principios de los 70.

Sentimos no saber quién es el autor de esta fotografía. ¿Quizás Pablo Gómez Bravo? ¿Tal vez Paulino López Gálvez (Foto Estudio López)?

En cualquier caso, una magnífica instantánea en la que podemos apreciar una Calle Real sin asfaltar y antiguos edificios ya desaparecidos.


martes, 29 de septiembre de 2026

HOY, COMO AYER, LAS ROZAS CELEBRA SUS FIESTAS PATRONALES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL



Gracias al fotógrafo Paulino López Gálvez, durante muchos años vecino de Las Rozas y creador de Foto Estudio López, establecimiento que sigue ofreciendo sus servicios en la Calle del Caño nº 4, contamos con memorables instantáneas que nos permiten recordar cómo celebraba el pueblo sus fiestas en las últimas décadas del siglo pasado.

Con sus cámaras, su conocimiento técnico, su visión artística y una habilidad muy personal y especial para capturar instantáneas, Paulino López terminó creando un tesoro fotográfico que, hoy en día, constituye buena parte de la Memoria Gráfica y Sentimental de Las Rozas.

En la imagen, una fotografía realizada por P. López en el Pregón del año 1974 (Estudio López).

sábado, 19 de septiembre de 2026

¡¡PLATO!!

Concentración de vainas de escopeta aflorando en el terreno removido de Navalcarbón
 

Hasta entrados los años 90, en la Dehesa de Navalcarbón existió un campo de tiro.

En este espacio, además de ejercitarse la puntería con escopetas de caza, se celebraban campeonatos de tiro al plato, especialmente durante las fiestas patronales de Las Rozas.


Campeonato de Tiro al Plato en la programación de las fiestas patronales de Las Rozas de Madrid (Sábado 5 de octubre de1985)

Campeonato de Tiro al Plato, en modalidad nocturna, en la programación de las fiestas patronales de Las Rozas de Madrid (Viernes 30 de septiembre de 1988)


Actualmente, a pesar de los muchos años transcurridos desde que en la Dehesa dejasen de escucharse los característicos gritos de ¡PLATO!, seguidos de una serie de disparos de escopeta, todavía son visibles en el terreno las huellas de aquellas competiciones.

La concentración de fragmentos de platos resulta especialmente llamativa en algunos puntos de la Dehesa de Navalcarbón


Concentración de fragmentos de platos en detalle

Algunas de las muchas vainas de escopeta que aparecen en la Dehesa de Navalcarbón

También existe el denominado Camino del Campo de Tiro, que discurre por el extremo más oriental de la Dehesa y que, en su día, daba acceso a estas instalaciones.  Un topónimo, sin embargo, prácticamente desconocido y que ya casi nadie utiliza.


Plano callejero de Las Rozas de Madrid en el que aparece recogido el Camino del Campo de Tiro

Restos de una olvidada actividad que, hoy en día, creemos que sería impensable poder realizar en Navalcarbón.


Javier M. Calvo Martínez

lunes, 18 de mayo de 2026

ASÍ SE VEÍA LAS ROZAS DE MADRID EN 1901

 



Sin duda, esta es una de las fotografías panorámicas más antiguas que existen de Las Rozas. En ella, realizada desde la parte alta de la Cuesta de San Francisco, podemos ver el pequeño casco urbano que constituía el centro del pueblo, con la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel presidiendo el conjunto.

Por aquel entonces, Las Rozas pertenecía al Partido Judicial de San Lorenzo de El Escorial y contaba con 300 edificaciones. Su población rondaba los 1.000 habitantes.

En ese año de 1901, el cargo de alcalde lo ostentaba Vicente Bravo Palacios, con Gregorio Maroto de las Heras como secretario, Jesús Salcedo Plaza como juez municipal y Cipriano Gallego Plaza en el cargo de fiscal.

Existía un puesto de la Guardia Civil al mando de un cabo.

El párroco era Eugenio Nedeo Moya.

El médico, el doctor Federico Toledo y, el farmacéutico, Antonio Álvarez.

Bautista Hornado era el veterinario.

Como maestros de Instrucción pública ejercían el profesor para niños Ambrosio Torija y la profesora para niñas Bárbara Pérez.

Aunque la mayor parte de la población se dedicaban a la agricultura y la ganadería, Las Rozas contaba con sus pequeñas industrias y comercios:

Como carniceros figuraban Pablo Bravo, Vicente Bravo, Manuel Riaza y Jenaro Velasco.

Al frente de las tahonas se situaban Inocencio Bermúdez, Luis Bex, Placido Bravo, Adrián Plaza Cueva y Juan Plaza.

Existían dos carpinterías, una de Maximiliano Cordovilla y otra de Ceferino Soria.

Había un constructor de carros llamado Saturnino Cuadrado y una herrería de Matías Cuadrado.

Funcionaba un taller de pirotecnia, a nombre de Francisco Vázquez.

Al comercio de tejidos se dedicaban Cayetano González, Ceferino Soria y Luis Bex. Y como zapateros trabajaban Anacleto Benito, Lorenzo Morán y Venancio Riaza.

Existían tres posadas, regentadas respectivamente por Antonio de la Carrera, Mariano Palacios y Feliciana Plaza.

A la producción y venta de vino se dedicaban Inocencio Bermúdez, Agustín Bravo Cueva, Vicente Bravo, Pablo Bravo, Regino Esteban, Mariano Lázaro Ramos, Pedro Lázaro, Segundo Martín, Mariano Palacios y Manuel Riaza.

Las Rozas estaba bien surtida de tiendas de comestibles, cuyos titulares eran Adrián Bravo Cueva, Pablo Bravo, Vicente Bravo, Regino Esteban, Pedro Lázaro, Mariano Lázaro Ramos, Manuel Raza y Jenaro Velasco.

El pueblo contaba con estación de tren desde 1861, lo que facilitaba los desplazamientos a la capital. En 1901, el precio del billete a Madrid variaba en función de la clase en la que se viajase: los billetes de 3ª clase costaban algo menos de un real, los de 2ª clase en torno a 1,80 reales y los de 1ª clase unos 2,50 reales.

En 1901 todavía no había circulado ningún vehículo a motor por Las Rozas, que se situaba en la confluencia de dos importantes vías de comunicación, como eran la carretera de La Coruña y la carretera de El Escorial, por las que, como su nombre indica, circulaban carros y carretas, además de viajeros andando o a lomos de caballerías.

En general, era una vida esforzada pero tranquila, marcada principalmente por los ciclos del año agrícola.

A muy grandes rasgos, esa era la realidad que se vivía en Las Rozas de Madrid que aparece en esta fotografía de 1901.


Javier M. Calvo Martínez

domingo, 15 de marzo de 2026

VOLVER A EMPEZAR


La guerra castigó duramente a Las Rozas. Las grandes operaciones militares desarrolladas en el municipio, y su posterior condición de línea de frente hasta el final de la contienda, supusieron la devastación del pueblo.

Más del 80 % de sus edificaciones se vieron afectadas, en mayor o menor medida, por las destrucciones. Su población, que en 1936 era de 1.650 habitantes, quedó desperdigada por diferentes lugares. Muchos habían encontrado refugio en pueblos como Torrelodones y, sobre todo, Hoyo de Manzanares. Al finalizar la guerra, los que pudieron, fueron regresando a Las Rozas, donde la mayoría encontraron sus hogares convertidos en ruinas. El censo de población realizado en 1940 indicaba 1.196 habitantes, 454 vecinos menos que los que había en 1936, no recuperándose los niveles demográficos de antes de la guerra hasta la década de los 50.

La economía del municipio sufrió una enorme crisis. La principal actividad productiva, la agricultura, se vio fuertemente sacudida. Muchas de las 1.500 hectáreas que en 1936 se dedicaban al cultivo de cereal, con una producción media de 9.000 quintales de grano (principalmente trigo y cebada), se encontraban surcadas por trincheras, dañadas por las explosiones y con abundante material militar abandonado, potencialmente muy peligroso. En cuanto a las huertas y pequeños regadíos, las explotaciones se habían perdido por completo. Peor situación ofrecía la ganadería: de las 4.000 cabezas de ganado lanar existentes en Las Rozas antes del inicio de la contienda, no quedaba ni una sola oveja; de las 200 cabras, apenas se mantenían unas pocas decenas; las 40 vacas lecheras se habían reducido a 9; el ganado porcino había desaparecido por completo y apenas se disponía de mulas, asnos y caballos.

Tiempos muy difíciles, que obligaban a volver a empezar una dura vida entre ruinas, carencias, esfuerzos y sacrificios de todo tipo.

La fotografía que encabeza esta entrada nos muestra el aspecto que ofrecía la iglesia de San Miguel Arcángel al finalizar la guerra, con solo una de las fachadas de su torre en pie como consecuencia de los bombardeos. Imagen tomada desde la carretera de El Escorial en 1939.


Javier M. Calvo Martínez

Fotografía: Archivo personal de J. M. Calvo