QUERCUS
El blog de la Asociación Histórico-Cultural Cierzo
lunes, 2 de noviembre de 2026
PANELES EXPLICATIVOS EN LAS FORTIFICACIONES DE LA DEHESA DE NAVALCARBÓN:
domingo, 4 de octubre de 2026
AQUELLOS ENCIERROS
Pablo Gómez Bravo no era un fotógrafo
profesional, pero entre los años 60 y 70 del siglo pasado tuvo la inquietud de recorrer
con su cámara las calles de Las Rozas, pueblo en el que vivía, siendo capaz de
captar multitud de momentos cotidianos en unas instantáneas que, hoy en día,
constituyen un auténtico tesoro fotográfico, pero también histórico, cultural y
sentimental para Las Rozas de Madrid.
No es la primera vez que recurrimos
a sus fotografías. Ya en enero de 2025 le dedicábamos una entrada en este blog, titulada “DE LO COTIDIANO”, que podéis consultar pinchando aquí.
Y gracias a él, entre otras
muchas estampas de un pueblo de Las Rozas que ya no existe, podemos contar con
imágenes tan emblemáticas como la de la Cigüeña María, convertida desde hace
tiempo en símbolo del municipio.
Sin duda, creemos que sería necesario realizar un trabajo serio para recopilar, catalogar y preservar las muchas fotografías que, en las últimas décadas del siglo pasado, realizó Pablo Gómez Bravo sobre el día a día de Las Rozas.
Lamentablemente, el tratamiento que hasta
la fecha ha tenido el Ayuntamiento con este increíble fondo fotográfico ha sido
muy lamentable, perdiendo fotografías que le habían sido prestadas,
utilizándolas sin señalar autoría y, en general, mostrando la más absoluta de
las indiferencias por las mismas, tal y como suele ser habitual en todo lo que tiene que ver
con la historia, el pasado y el patrimonio del municipio.
Aprovechando que estamos celebrando las fiestas patronales de Las Rozas, publicamos estas fotografías que Pablo Gómez Bravo realizó en los años 70. En la primera, que encabeza esta entrada, podemos ver la plaza de toros portátil que en aquellos tiempos se montaba en lo que hoy es la Plaza de España, con la silueta de la iglesia de San Miguel destacando en el fondo, una estampa que dejó de ser posible hace ya mucho tiempo.
También publicamos algunos momentos de los
encierros, cuando estos se celebraban cerrando el recorrido con autobuses y camionetas, dejando libre el acceso a la
Plaza Mayor, lo que provocaba llamativas y peculiares situaciones.
Fotografías, todas ellas, realizadas por Pablo Gómez Bravo y recopiladas en el magnífico libro “Apuntes para la historia de Las Rozas”, de José Ramón Sánchez Domingo, motivo por el que la calidad de las imágenes no es muy buena.
sábado, 3 de octubre de 2026
CUANDO LOS ENCIERROS ERAN POR LA CALLE REAL
FIESTAS PATRONALES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL EN LAS ROZAS DE MADRID:
Cuando los encierros eran por la Calle Real y la plaza de toros se montaba en lo que hoy es la Plaza de España.Fotografía de finales de los 60, principios de los 70.
Sentimos no saber quién es el autor de esta fotografía. ¿Quizás Pablo Gómez Bravo? ¿Tal vez Paulino López Gálvez (Foto Estudio López)?
En cualquier caso, una magnífica instantánea en la que podemos apreciar una Calle Real sin asfaltar y antiguos edificios ya desaparecidos.
martes, 29 de septiembre de 2026
HOY, COMO AYER, LAS ROZAS CELEBRA SUS FIESTAS PATRONALES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Gracias al fotógrafo Paulino López Gálvez, durante muchos años vecino de Las Rozas y creador de Foto Estudio López, establecimiento que sigue ofreciendo sus servicios en la Calle del Caño nº 4, contamos con memorables instantáneas que nos permiten recordar cómo celebraba el pueblo sus fiestas en las últimas décadas del siglo pasado.
Con sus cámaras, su conocimiento técnico, su visión artística y una habilidad muy personal y especial para capturar instantáneas, Paulino López terminó creando un tesoro fotográfico que, hoy en día, constituye buena parte de la Memoria Gráfica y Sentimental de Las Rozas.
En la imagen, una fotografía realizada por P. López en el Pregón del año 1974 (Estudio López).
sábado, 19 de septiembre de 2026
¡¡PLATO!!
Hasta entrados los años 90, en la Dehesa de Navalcarbón existió
un campo de tiro.
En este espacio, además de ejercitarse la puntería con escopetas de caza, se celebraban campeonatos de tiro al plato,
especialmente durante las fiestas patronales de Las Rozas.
También existe el denominado Camino del Campo de Tiro, que
discurre por el extremo más oriental de la Dehesa y que, en su día, daba acceso
a estas instalaciones. Un topónimo, sin
embargo, prácticamente desconocido y que ya casi nadie utiliza.
Restos de una olvidada actividad que, hoy en día, creemos que sería impensable poder realizar en Navalcarbón.
Javier M. Calvo Martínez
lunes, 18 de mayo de 2026
ASÍ SE VEÍA LAS ROZAS DE MADRID EN 1901
Sin duda, esta es una de las fotografías
panorámicas más antiguas que existen de Las Rozas. En ella, realizada desde la
parte alta de la Cuesta de San Francisco, podemos ver el pequeño casco urbano
que constituía el centro del pueblo, con la iglesia parroquial de San Miguel
Arcángel presidiendo el conjunto.
Por aquel entonces, Las Rozas pertenecía
al Partido Judicial de San Lorenzo de El Escorial y contaba con 300
edificaciones. Su población rondaba los 1.000 habitantes.
En ese año de 1901, el cargo de
alcalde lo ostentaba Vicente Bravo Palacios, con Gregorio Maroto de las Heras como
secretario, Jesús Salcedo Plaza como juez municipal y Cipriano Gallego Plaza en
el cargo de fiscal.
Existía un puesto de la Guardia
Civil al mando de un cabo.
El párroco era Eugenio Nedeo
Moya.
El médico, el doctor Federico
Toledo y, el farmacéutico, Antonio Álvarez.
Bautista
Hornado era el veterinario.
Como maestros de Instrucción
pública ejercían el profesor para niños Ambrosio Torija y la profesora para
niñas Bárbara Pérez.
Aunque la mayor parte de la
población se dedicaban a la agricultura y la ganadería, Las Rozas contaba con sus
pequeñas industrias y comercios:
Como carniceros figuraban Pablo
Bravo, Vicente Bravo, Manuel Riaza y Jenaro Velasco.
Al frente de las tahonas se
situaban Inocencio Bermúdez, Luis Bex, Placido Bravo, Adrián Plaza Cueva y Juan
Plaza.
Existían dos carpinterías, una de Maximiliano Cordovilla y otra de Ceferino Soria.
Había un constructor de carros
llamado Saturnino Cuadrado y una herrería de Matías Cuadrado.
Funcionaba un taller de pirotecnia,
a nombre de Francisco Vázquez.
Al comercio de tejidos se dedicaban
Cayetano González, Ceferino Soria y Luis Bex. Y como zapateros trabajaban
Anacleto Benito, Lorenzo Morán y Venancio Riaza.
Existían tres posadas, regentadas
respectivamente por Antonio de la Carrera, Mariano Palacios y Feliciana Plaza.
A la producción y venta de vino
se dedicaban Inocencio Bermúdez, Agustín Bravo Cueva, Vicente Bravo, Pablo
Bravo, Regino Esteban, Mariano Lázaro Ramos, Pedro Lázaro, Segundo Martín, Mariano Palacios y Manuel Riaza.
Las Rozas estaba bien surtida de tiendas
de comestibles, cuyos titulares eran Adrián Bravo Cueva, Pablo Bravo, Vicente
Bravo, Regino Esteban, Pedro Lázaro, Mariano Lázaro Ramos, Manuel Raza y Jenaro
Velasco.
El pueblo contaba con estación de
tren desde 1861, lo que facilitaba los desplazamientos a la capital. En 1901, el precio
del billete a Madrid variaba en función de la clase en la que se viajase: los billetes de 3ª clase
costaban algo menos de un real, los de 2ª clase en torno a 1,80 reales y los de 1ª clase unos 2,50 reales.
En 1901 todavía no había circulado
ningún vehículo a motor por Las Rozas, que se situaba en la confluencia de dos
importantes vías de comunicación, como eran la carretera de La Coruña y la
carretera de El Escorial, por las que, como su nombre indica, circulaban carros
y carretas, además de viajeros andando o a lomos de caballerías.
En general, era una vida esforzada
pero tranquila, marcada principalmente por los ciclos del año agrícola.
A muy grandes rasgos, esa era la realidad que se vivía en Las Rozas de Madrid que aparece en esta fotografía de 1901.
Javier M. Calvo Martínez
domingo, 15 de marzo de 2026
VOLVER A EMPEZAR
La guerra castigó duramente a
Las Rozas. Las grandes operaciones militares desarrolladas en el municipio, y
su posterior condición de línea de frente hasta el final de la contienda,
supusieron la devastación del pueblo.
Más del 80 % de sus edificaciones
se vieron afectadas, en mayor o menor medida, por las destrucciones. Su
población, que en 1936 era de 1.650 habitantes, quedó desperdigada por
diferentes lugares. Muchos habían encontrado refugio en pueblos como
Torrelodones y, sobre todo, Hoyo de Manzanares. Al finalizar la guerra, los que
pudieron, fueron regresando a Las Rozas, donde la mayoría encontraron sus
hogares convertidos en ruinas. El censo de población realizado en 1940 indicaba
1.196 habitantes, 454 vecinos menos que los que había en 1936, no recuperándose
los niveles demográficos de antes de la guerra hasta la década de los 50.
La economía del
municipio sufrió una enorme crisis. La principal actividad productiva, la
agricultura, se vio fuertemente sacudida. Muchas de las 1.500 hectáreas que en
1936 se dedicaban al cultivo de cereal, con una producción media de
9.000 quintales de grano (principalmente trigo y cebada), se encontraban surcadas
por trincheras, dañadas por las explosiones y con abundante material militar abandonado, potencialmente muy peligroso. En cuanto a las huertas y
pequeños regadíos, las explotaciones se habían perdido por completo. Peor situación
ofrecía la ganadería: de las 4.000 cabezas de ganado lanar existentes en Las
Rozas antes del inicio de la contienda, no quedaba ni una sola oveja; de las 200
cabras, apenas se mantenían unas pocas decenas; las 40 vacas lecheras se habían
reducido a 9; el ganado porcino había desaparecido por completo y apenas se
disponía de mulas, asnos y caballos.
Tiempos muy difíciles, que
obligaban a volver a empezar una dura vida entre ruinas, carencias, esfuerzos y
sacrificios de todo tipo.
La fotografía que encabeza
esta entrada nos muestra el aspecto que ofrecía la iglesia de San Miguel Arcángel
al finalizar la guerra, con solo una de las fachadas de su torre en pie como consecuencia
de los bombardeos. Imagen tomada desde la carretera de El Escorial en 1939.
Javier M. Calvo Martínez
Fotografía: Archivo personal de J. M. Calvo
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