A las actuaciones desarrolladas
por la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones, organismo
encargado de la reconstrucción de Las Rozas al concluir la Guerra Civil, se le
pueden criticar muchas cosas.
Por ejemplo: la simpleza de su
esquema urbanístico (trazado viario ortogonal y manzanas cuadrangulares
cerradas); lo impostado de su estilo, imitando modelos idealizados de la arquitectura
popular castellana con forzadas mistificaciones escurialenses; la humildad de
los materiales empleados; la excesiva ruralización de su planteamiento, o el carácter
irremediablemente ideologizado de su enfoque.
Pero lo que no podrá achacarse
a los proyectos de reconstrucción de Regiones Devastadas es la falta de sentido
estético. Toda la planificación vial desarrollada en Las Rozas, así como su
concepción arquitectónica, trataron de buscar la coherencia y el equilibrio
estético, prestando gran atención a la armonía de escalas, así como a la unidad
visual de los elementos que debían constituir el nuevo espacio urbano.
En este sentido, destacaron
claramente el conjunto de la Plaza Mayor, el Barrio de Regiones, la gran
manzana formada por el Parador y las viviendas adyacentes en la parte alta del
pueblo, los jardines aterrazados de la iglesia parroquial de San Miguel, o el grupo de viviendas construidas en torno a la calle Real, calle Escalerilla y actual avenida de la Constitución.
Pese a lo humilde y austero de
las tramas y morfologías, algo obligado por las limitaciones propias de la
posguerra, Regiones Devastadas logró crear conjuntos singulares, ordenados y
articulados en pequeñas secuencias urbanas, cuidando siempre la perspectiva y el
equilibrio de volúmenes y tipologías. Surgió así una nueva e interesante configuración
visual y espacial del paisaje urbano, con el que muy pronto pudieron
identificarse sus vecinos.
Lamentablemente, los proyectos e intervenciones posteriores ni respetaron ni mantuvieron aquella sensibilidad. Hoy todo aquello ha desaparecido. El casco histórico de Las Rozas ha perdido muchas de sus señas de identidad, y del cuidado estético puesto por Regiones Devastadas en la reconstrucción del pueblo no queda prácticamente nada. Las posteriores actuaciones constructivas no han tenido ninguna consideración hacia los edificios históricos y más emblemáticos; los conjuntos arquitectónicos y las secuencias urbanas han perdido su sentido original; visualmente, se han roto las perspectivas y armonías volumétricas, con alteraciones en las alturas de las edificaciones y las más variopintas tipologías en fachadas y cubiertas.
Sirvan como muestra las fotografías que
encabezan esta entrada. En ellas, se aprecia el pasado y el presente del
conjunto de viviendas construido entre 1942 y 1946 por Regiones Devastadas en
la manzana que forman la calle Real y la avenida de la Constitución, así como
la pérdida de su sentido inicial, con la paulatina desaparición de los
edificios originales y la total falta de interés por la cuestión estética.
Javier M. Calvo Martínez
Fotografía histórica: Archivo personal de J. M. Calvo Martínez
Fotografía actual realizada por J. M. Calvo

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