En 1922, la Compañía de
Caminos de Hierro del Norte de España comenzó la construcción de un poblado ferroviario en
Las Matas, destinado al personal que trabajaba en la Estación de Clasificación,
que había comenzado a funcionar en 1919.
La construcción del poblado no
se daría por completamente concluida hasta 1926, dando como resultado un pequeño
núcleo de población formado por 32 viviendas de planta baja y otras 6 en dos
bloques de dos alturas.
El trazado urbano era
sencillo, consistente en una única calle formada por las viviendas de una planta
que desembocaba en una plaza compuesta por los bloques de dos alturas, una
escuela y una capilla.
Esta capilla, destinada a atender
las necesidades espirituales de las primeras familias que habitaron el poblado
ferroviario, fue inaugurada el 26 de febrero de 1925. El acto se inició por la
mañana, con una misa cantada por los párrocos de Las Rozas, Majadahonda y
Pozuelo. Continuó por la tarde, ya con la presencia del obispo de Madrid, miembros
del clero, el delegado gubernativo, las autoridades locales y representantes de
la compañía ferroviaria, además del vecindario al completo junto a otros invitados. Cada una de las autoridades pronunció su propio discurso, a los que se sumaron las bonitas palabras del
niño Fabián Camisón y un poema recitado por la niña Conchita Varona, ambos hijos
de obreros del poblado ferroviario.
Durante la guerra civil, Las Matas fue ocupada militarmente, teniendo que realizarse importantes labores de reconstrucción al concluir la contienda.
En 1948 la capilla pasó a convertirse en iglesia parroquial, y aunque no sabemos la fecha exacta, creemos que debió ser a partir de ese momento cuando el pequeño templo se puso bajo la advocación de San José Obrero, que pasó a ser el patrón de Las Matas, muy en consonancia con los orígenes de la barriada ferroviaria, ya que con anterioridad a esa fecha no hemos encontrado referencias a ningún tipo de culto, tutela, protección o patrocinio específico para esta capilla, e incluso la imagen que figuraba en la hornacina de la fachada principal, hoy desaparecida, no era de ningún santo, sino que se trataba de una pequeña representación del Sagrado Corazón de Jesús. Quizás, en la elección de este santo como patrón de Las Matas influyó también la existencia en el lugar del viejo Parador de San José de las Delicias, cuyo origen estaba en una antigua casa de postas del S.XVIII, situado junto a la carretera de La Coruña, a la entrada de la actual urbanización El Golf, el cual fue demolido en los años 60 del siglo pasado.
Además de templo religioso, el
edificio albergaba en su segunda planta la vivienda del cura. También cumplió
durante décadas las funciones de escuela de niños, que recibían las clases en
la misma nave central, ejerciendo el sacerdote de profesor. Por su parte, las niñas disponían de escuela propia, en un edificio independiente que todavía se conserva, aunque destinado ya a otros usos, siendo muchos los mateños y mateñas que han recibido sus primeras
enseñanzas en estos espacios.
La inauguración en 1998 de la
nueva iglesia de San José, junto al Parque 1º de Mayo, supuso el cierre y
desacralización del antiguo templo, que se convirtió en un almacén, sufriendo
cierto deterioro. El edificio terminó siendo cedido por RENFE/ADIF al Ayuntamiento
de Las Rozas, que en 2005 procedió a su rehabilitación y acondicionamiento para
convertirlo en Museo del Ferrocarril, el cual fue inaugurado en 2009, tras el
convenio firmado con la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Las Matas (AFEMAT),
creada en 2003 con el objetivo de preservar el pasado y patrimonio ferroviario
de la localidad.
Arquitectónicamente, se trata de un edificio muy compacto, de dimensiones pequeñas, con planta de cruz latina formada por una nave, un pequeño crucero y un ábside poligonal a menor altura que el resto del conjunto. Las cubiertas de nave y crucero son a dos aguas, mientras que las del ábside se amoldan a sus cinco lados, todas ellas de teja árabe. Su estética se corresponde con la habitual en la arquitectura ferroviaria de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX.
Aunque originariamente sus
muros eran de mampostería de granito y ladrillo, armonizando por tanto
visualmente con el resto de construcciones que conformaban el poblado
ferroviario, en reformas posteriores sus fachadas fueron revocadas, quedando la
piedra oculta y conservándose únicamente el ladrillo visto, a modo de
ornamentación, en siluetados y recercados de esquinas, vanos, dinteles y arcos,
así como en la espadaña que se alza en la fachada principal, y que en su
momento cumplía las funciones de campanario. Como elementos decorativos
reseñables cabe destacar también la faja de ladrillo que recorre el edificio
diferenciando sus dos alturas y enmarcando las ventanas de la segunda planta,
los arcos de medio punto con impostas y claves de los accesos, o las ventanas
geminadas de la fachada principal, que curvan su base para adaptarse al arco de
la entrada.
En la fotografía que encabeza
esta entrada vemos el aspecto original que ofrecía la capilla, con sus muros de
mampostería vista, la espadaña con campana y coronada con una cruz de hierro, y
una pequeña hornacina con un Sagrado Corazón de Jesús en la parte más alta de
la fachada principal. En reformas posteriores se enfoscaron de cemento los
paramentos de mampostería, y en la última rehabilitación fue necesario rehacer
la espadaña, perdiéndose la campana y la cruz, eliminándose también la
hornacina de la fachada.
No obstante, el edificio sigue
manteniendo una perfecta armonía con el conjunto del antiguo poblado
ferroviario, transformado desde hace ya mucho tiempo en barrio, constituyendo
un importante conjunto arquitectónico y patrimonial, cargado de historia,
memoria e identidad para los vecinos y vecinas de Las Matas.
Javier M. Calvo Martínez
(Procedencia de la fotografía histórica: Archivo personal de J. M. Calvo)